TRICENTENARIO DEL ARMA DE INGENIEROS

17.04.2011 19:18

El arma más técnica y científica del Ejército de Tierra ha cumplido,en este año 2011, 300 años de edad cumpliendo hoy misiones, operaciones y tareas en todo el mundo para las que su fundador en 1711 el Capitán General Jorge Próspero de Verboon y su gran modernizador el Teniente General Antonio Ramón Zarco del Valle en 1843 no pudieran imaginar cuando se pusieron al frente de crear un cuerpo militar que basa su actividad en la técnica y en el progreso tecnológico.

 

             BREVE HISTORIA DEL ARMA

 
          Aunque ya desde las legiones romanas la ingeniería militar se consideró uno de los artes de la guerra, de hecho Roma ganó un inmenso número de batallas y triunfó en múltiples campañas, de Alesia a Masada o de Numancia al Muro de Adriano, gracias en parte a la calidad de sus constructores militares. Y aunque con el devenir de los siglos la construcción militar y la labor de los zapadores siguio siendo vital en el arte militar, era un arma quizás un tanto apartada ensombrecida por el heroísmo de la infantería, la épica de la caballería o el fragor de la artillería.
         Así en el caso español ni siquiera se consideraba una ciencia militar, pues los ingenieros castrenses eran aquellos militares que incidentalmente descollaban por sus conocimientos de ingeniería, matemáticas, construcción, fortificación o arquitectura y se encargaban de la labor de la ingeniería militar por su especial preparación, no porque hubieran sido formados específicamente para ello. De ese modo también multitud de ingenieros civiles eran reclutados en levas para aplicar sus conocimientos de ingeniería en tal o cual campaña y concluida esta conservarían sus graduaciones militares de ser movilizados en otra ocasión.
          Este estado de cosas terminó el 17 de abril de 1711 cuando un Real Decreto del Rey Felipe V crea el Cuerpo de Ingenieros para unificar los diferentes elementos de ingeniería militar existentes en los Reales Ejércitos y dotarles de una organización, enseñanza y dirección de un arma única e independiente.
         El organizador de la nueva arma fue el que es considerado el mejor ingeniero militar español de la época  el flamenco Jorge Próspero de Verboom que ya traía una fama consolidada como ingeniero militar de primer orden de la Guerra de Sucesión, de hecho fue el comandante que destruiría las fortificaciones de Barcelona el 11 de septiembre de 1714 tras un año de asedio poniendo fin a la guerra.

          Que Verboom fuera de origen flamenco no es de extrañar pues en aquella época el concepto vigente era el de reino no el de nación, más propio de finales del siglo XVIII con el advenimiento de la ilustración, y con ser leal súbdito del rey bastaba para servirle aunque el origen no fuera el de la tierra de la que ese rey fuera soberano.
          Lo cierto es que el nombramiento fue ejemplar, pues la organización de la nueva arma y la unidad de dirección que supuso dio a España excelentes fortificaciones con la última tecnología arquitectónica de la época, como el sistema Vauban en estrella, que se tradujeron en victorias grandiosas como la de Cartagena de Indias en 1741. En esta batalla el genial Blas de Lezo se sirvió del excelente sistema de fuertes y bastiones que custodiaba la ciudad caribeña para infligir un desastre sin precedentes a la Royal Navy británica con fuerzas muy inferiores en número pero que atrincheradas en fortines de primera calidad provocaron una espantosa sangría a los ejércitos británicos.

         La historia siguió pasando y en 1803 se dictó la primera ordenanza para el cuerpo, se formó el Real Regimiento de Zapadores Minadores y se fundó la primera Academia de Ingenieros en Alcalá de Henares. La Guerra de Independencia frustró el devenir de la institución pero dio hechos heroicos como que fue el Regimiento de Zapadores Minadores la primera unidad militar organizada que se sumó a la sublevación contra el francés el 10 de mayo de 1808, antes militares como Daoiz, Velarde y Ruiz se habían levantado heroicamente contra el invasor el 2 de mayo pero de forma individual y arrastrando a voluntarios no como una unidad orgánica.

         Tras la Guerra de Independencia el arma encontró su impulsor en la figura del Teniente General Antonio Zarco del Valle, héroe de la Guerra de Independencia y de la 1ª  Guerra Carlista y prototipo de militar ilustrado del XIX, el cual le dio un empuje científico al arma con la creación de escuelas practicas de ingeniería, el envío de comisiones al extranjero para traer los últimos adelantos, fundación de la Biblioteca de Ingenieros y germen del Museo del Ejército, la adopción de los últimos adelantos como la telegrafía, elementos de óptica y electrónica y creación de laboratorios de ensayos y materiales.

 

        Por estos méritos Zarco del Valle es considerado el gran modernizador del arma de ingenieros.
        El paso del tiempo a lo largo del Siglo XIX y primeros del XX generará nuevas modernizaciones y especialidades como las de ferrocarriles, telegrafía, pontoneros, topografía, automovilismo y aerostación. De esta novísima especialidad aérea que se emplearía en la Guerra del Rif surgirá el Ejército del Aire.
       Ya a finales de los 80 empezarían las misiones internacionales de las FAS dando una oportunidad a las unidades de ingenieros de probar su valía en misiones operativas.

 

      PINCELADA DE LAS MISIONES ACTUALES


      Con la idea de levantar fuertes y fortines en la costa contra los piratas ya superada, la labor de los 15.000 ingenieros militares en activo hoy va entre múltiples cometidos desde la reparación y construcción de carreteras, edificios, la construcción de bases y refugios, las transmisiones, el levantamiento de puentes,  la ayuda en escenarios de desastre y especialmente el desminado y la lucha contra toda clase de artefactos explosivos.
De hecho esta especialidad se ha convertido en una verdadera razón de ser en las misiones en el exterior contándose en miles los artefactos explosivos, convencionales e improvisados, desactivados por los zapadores españoles en las misiones en el exterior.

 

 

         Esta  misión y la especial habilidad en la técnica de la desactivación ha inducido a formar en la Academia de Ingenieros, ACING, en Hoyo de Manzanares el Centro Internacional de Desminado donde efectivos militares de multitud de naciones se forman en técnicas de desminado humanitario y desactivación de explosivos, especialmente países que acaban de salir de un conflicto, y el Centro de Excelencia en Desactivación  de Artefactos Improvisados dependiente de la OTAN donde militares de la alianza se forman en la desactivación de explosivos y se intercambian experiencias de las diferentes naciones en el campo de la desactivación al objeto de crear una inteligencia común en esta materia.

          Debido a lo crucial misión, entre los profesores de este centro de excelencia se cuentan profesores de naciones aliadas así como de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que aporta su enorme experiencia en la desactivación de bombas de bandas terroristas.


         Como centro de la actividad de los ingenieros militares en España fue la Academia de Ingenieros en Hoyo de Manzanares el lugar lógico para celebrar el tercer centenario del arma.

 

      LA CELEBRACIÓN


         El patio de armas de la academia donde formaban alumnos de la academia y tropas del arma en sus dos especialidades de transmisiones e ingenieros, algunos  de ellos en traje de época del siglo XIX se cuadró para recibir al Rey que presidió este tercer centenario del Arma de Ingenieros.

 

 

 

       

 

           Tras los honores y la revista a la fuerza el Rey impuso a la bandera de la academia las Corbata de la Orden de Isabel la Católica  y entregó el premio “Zarco del Valle” al teniente general de ingenieros Agustín Quesada, a destacar que aparte de interminable currículo y multitud de condecoraciones el hoy retirado general Quesada fue el primer militar español que mando una misión de NNUU, la de ONUCA en Nicaragua a finales de los años 80, que permitió la desmovilización de la “contra” nicaragüense y con ello el fin de la guerra civil en  Nicaragua.

     

   

 

           La alocución del general director de la academia, Antonio González,  subrayó la historia del arma y su inestimable aporte a la modernización de los ejércitos españoles y con ello de toda la nación.

           Por su lado la ministra de defensa destacó en su alocución el inestimable papel de los ingenieros militares españoles en las misiones en el exterior tanto en la reconstrucción, la lucha contra las minas o el auxilio en catástrofes: “Por donde pasan los ingenieros españoles resurge la vida”.


           Los discursos dieron paso al homenaje a los caídos con el saludo de los estandartes, el canto de “La muerte no es el final”, y el paso de un trío de helicópteros Cougar coincidente con la descarga de fusilería de homenaje. No es casual este homenaje aéreo, dado que como se ha señalado el arma de aviación nace de las especialidades de ingenieros de aeronáutica y aerostación en los inicios del siglo XX, de hecho la aviación militar española cumplió su primer siglo de existencia el pasado mes de abril.

 

 

 

           El canto del himno del arma precedió al desfile de la fuerza que de nuevo contó con el contingente aéreo como atracción especial.
           Acto seguido y para concluir el acto el Rey inauguró una placa conmemorativa del tricentenario en la entrada del edificio principal de la academia.

          Esta inauguración cerró este aniversario, felicidades al Arma de Ingenieros por su conmemoración y a cumplir algunos siglos más.

 

 

 

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