CULTURA  MILITAR

     Hace ya unos años que las Fuerzas Armadas se sitúan entre las instituciones más valoradas por los españoles.

     La sociedad percibe favorablemente el esfuerzo de sus militares desplegados en misiones internacionales de paz, quizás sin saber exactamente donde están y la naturaleza de sus cometidos. Las operaciones en el exterior son la única base sobre la que se sustentan las opiniones positivas de los españoles, y sin embargo, ésta es quizás la carencia más importante de esta percepción social. Porque percibir no es conocer. Y los españoles deben tener una opinión cada vez más formada y fundamentada para comprender y apoyar- o incluso no, pero con argumentos- los esfuerzos que requiere nuestra seguridad y defensa, y nuestra solidaridad con un mundo cada vez más globalizado, pero también más incierto e impredecible.

    Los españoles valoran el esfuerzo que sus Fuerzas Armadas realizan dentro y fuera de nuestras fronteras,pero la conciencia de defensa no se puede medir únicamente por esta percepción positiva, y mucho menos puede sustentarse en la idea de que nuestra defensa debe descansar únicamente en la institución militar.

    La sociedad debe comprender y compartir que la seguridad es responsabilidad de todos y, para conseguirlo, es necesario que alcance cada vez mayores cotas de conocimiento sobre el mundo en el que nos ha tocado vivir, donde las fronteras ya no son barreras infranqueables para los riesgos y las amenazas.

    Desde todas las instituciones del Estado, debe hacerse un mayor esfuerzo para que la sociedad comprenda que nuestra defensa es imprescindible porque la seguridad es irrenunciable. Incentivarlo a través de los medios de comunicación, fomentar el conocimiento a través de la educación, e informar más desde el propio Ministerio e Defensa deben ser las acciones claves de una estrategia global de comunicación que permita seguir avanzando en el compromiso social que, hoy más que nunca, exigen la seguridad y la defensa de España.

        

REFLEXIONES DESPUÉS DE LA PASCUA MILITAR

Jesús Argumosa. General de división.

 

Todos los años, en tiempo de Navidad, las Fuerzas Armadas acaparan la atención de los medios de comunicación, especialmente en relación con las misiones que están cumpliendo nuestros militares en el exterior, recibiendo visitas de altas autoridades del Gobierno aparte de la realización de una videoconferencia en la que el presidente del Gobierno habla con todos los Jefes de Misión, finalizando con la celebración de la Pascua Militar, bajo la presidencia de SM el Rey, el 6 de enero de cada año.

Esta Navidad, también ha transcurrido, en líneas generales, de forma similar. Sin embargo, me gustaría destacar dos aspectos relevantes que han ocurrido y que afectan en mayor o menor medida a nuestras Fuerzas Armadas, ya sea por su propia participación en ellos o por actividades de otro tipo que se han efectuado y que tienen repercusión en el estamento militar.

Por un lado, la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, escribió un artículo en el ABC del pasado 22 de diciembre, en el que afirmaba, entre otras cosas, que "las Fuerzas Armadas son la institución más olvidada de nuestra Nación. A pesar de que estos días navideños, seguía señalando, recordamos a nuestros soldados, marineros y pilotos que cumplen con su deber de defender a España en estratégicos y complicados escenarios de todo el mundo, lo cierto es que nos ocupamos poco de nuestras Fuerzas Armadas el resto del año".

Por otro, en el discurso de la Pascua Militar, del pasado día 6, SM el Rey Felipe VI manifestaba que "la Unión Europea, la OTAN y las Naciones Unidas -de cuyo Consejo de Seguridad formamos parte desde el pasado día 1-, conocen bien vuestra dedicación y compromiso. Y, sobre todo, valoran vuestra actuación: eficaz y enérgica en el cumplimiento de las misiones, cuando así es reclamada; codo con codo junto a ellos y en los diversos teatros de operaciones, donde os habéis ganado ese prestigio día a día, con profesionalidad, rigor y disciplina; y llevando a gala la combinación de valentía, humanidad y empatía, que tanto caracterizan al soldado español".

En este segundo aspecto se encuadra la reciente petición de Estados Unidos para el despliegue permanente de sus fuerzas de respuesta ante crisis en África en la Base de Morón, el ya aprobado despliegue de cuatro buques de la Navy norteamericana en Rota, como parte del escudo antimisiles de la OTAN, el próximo despliegue de una batería de misiles Patriot en Turquía o la misión de policía aérea en los países bálticos, ambas bajo el paraguas de la OTAN, junto con los 300 instructores que se enviarán a Irak, como contribución a la coalición internacional contra DAESH.

Es decir, mientras que en el mundo internacional las Fuerzas Armadas españolas tienen una alta consideración y un elevado prestigio, a nivel nacional apenas existimos y la clase política tiene una especie de extraña prevención a la hora de hablar de nuestros Ejércitos y de la defensa nacional. Nuestro % del PIB asignado a defensa es de los más bajos de los países de la OTAN. No solo no se nos conoce sino que mucho menos se nos reconoce.

Decía Ortega y Gasset en su 'España Invertebrada' que "lo importante es que el pueblo advierta que el grado de perfección de su ejército mide con pasmosa exactitud los quilates de la moralidad y vitalidad nacional".

Es preciso incrementar la cultura y conciencia de seguridad y defensa en nuestra sociedad. En la sociedad española apenas hay percepción de amenaza. En sus programas de campaña para las elecciones, los partidos políticos tratan a las Fuerzas Armadas solo de manera tangencial. Los atentados terroristas de ayer en París nos demuestran que el islamismo radical no descansa y que puede atentar en cualquier momento contra nuestros compatriotas y poner en cuestión nuestra seguridad, bienestar y forma de vida.

España, como Gran Nación, debe evitar que después de la Pascua Militar, tanto la seguridad nacional como las Fuerzas Armadas pasen a ser olvidados o lleguen a ser los grandes ausentes en cuantos debates se relacionan con la defensa a pesar de ser un asunto vital para la seguridad de nuestros ciudadanos.

Y todo ello, partiendo de la base de que nuestros militares están orgullosos de realizar sus misiones, de forma callada y en silencio, siempre bajo las órdenes del Gobierno constituido.

 

 

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Un reservista voluntario como secretario de Estado de Defensa. El veterano dirigente popular Agustín Conde ha sido el elegido por la nueva ministra,María Dolores de Cospedal, para ser su número dos en el departamento. Un alto cargo que conoce perfectamente a las Fuerzas Armadas, no en vano se da la circunstancia de que es alférez de fragata del Cuerpo General de la Armada en la Reserva Voluntaria.

 

 

Licenciado en Derecho, diplomado en Defensa Nacional por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) y máster en Defensa Nacional por la Universidad Rey Juan Carlos, siempre ha estado relacionado con la Defensa durante las legislaturas en las que ha formado parte de las Cortes Generales. Ha sido presidente de la Comisión de Defensa del Congreso (2012-2015), presidente de la Subcomisión para la reforma del régimen transitorio de la Ley de Carrera miliar (2013-2014) y vocal de la Subcomisión de estudio del modelo de Reserva Militar Voluntaria.

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