LOS PILARES TAMBIÉN SE MOJAN

16.09.2019 10:15
Llueve sobre mojado en el Levante español. La gota fría que cada temporada se asoma al este peninsular, ha sobrepasado esta semana sus peores previsiones y ha desbordado los cauces de los ríos anegando pueblos enteros. Casas, enseres, negocios, granjas y cultivos han desaparecido bajo la fuerza del agua y el fango, dejando un rastro de muerte, desolación y angustia. Un mal sueño para pueblos que se han convertido, a su pesar, en protagonistas de imágenes asombrosas y de miedo y dolor contenidos.

Pero justo aquí, en el epicentro de la tragedia y de la pesadilla emergen y se visualizan los mejores valores de la sociedad española; la solidaridad de un pueblo que siempre encuentra la mejor versión de si mismo en los peores momentos, y el servicio infatigable de militares y guardias civiles que han trabajado sin límites y mucho más de lo exigible, para poner a salvo a todos los ciudadanos que han precisado su ayuda.

El Tercio de Levante de Infantería de Marina en Cartagena, los boinas verdes de Rabasa en Alicante, los infantes del "Zaragoza" 5 de la BRIPAC en Murcia, la Bandera de Zapadores de la Legión en Almería, la omnipresente UME y el ala 78 de la granadina base de Armilla han sido los máximos exponentes del esfuerzo ingente que los tres ejércitos han desplegado, para hacer frente a esta misión de socorro. Rostros cansados pero amables, brazos que alzan a bebés y a ancianos, uniformes empapados, lanchas, vehículos y sobre todo disciplina y organización al servicio del pueblo de quién reciben su propia razón de ser. Más allá de las imágenes y de su capacidad para transmitir la calidad humana de los soldados, subyacen sus principios morales y la lealtad hacia los ciudadanos, que han depositado en ellos la garantía de su propia seguridad e integridad.

Y si la imagen del Ejército en labores de socorro y ayuda a la población civil es extraordinaria, la de la Guardia Civil deja de serlo para convertirse en una de sus misiones fundamentales.

Desde su fundación ha sido una constante en sus innumerables servicios. El artículo 6 de su famosa " Cartilla" lo dejaba meridianamente claro y su cumplimiento mucho más allá de lo realmente exigible, les ha hecho acreedores de su mejor distinción, su sobrenombre. La Benemérita, por expreso deseo de su fundador ha sido siempre un pronóstico feliz para el afligido, y así lo han demostrado una vez más en esta tragedia, buscando y rescatando víctimas sin concesiones al cansancio. Su presencia se multiplica sin tregua, y en cada servicio el guardia civil es además un brazo amigo, una palabra tranquilizadora, un gesto amable, una mano fuerte y un refugio cálido, expresión de un servicio hecho con corazón.

Hacer frente a circunstancias críticas y adversas como las que está viviendo el sudeste de nuestro litoral mediterráneo pone a examen a todas las instituciones del Estado. Y algunas han salido no solamente reforzadas sino especialmente admiradas y queridas.

El hashtag #todossumamos# ha plasmado virtualmente la unión de los esfuerzos puestos en marcha para resolver con solvencia técnica y calidad humana, los retos que supone grandes evacuaciones y rescates complicados. Pero también transportes, logística, atención médica y psicológica a todos los que han perdido a algún familiar y a todos los que se han visto privados de lo que hasta hasta ahora era su vida.

Y en este esfuerzo conjunto el Ejército y la Guardia Civil han dejado patente que son de fiar, y que además de pilares de nuestro Estado de derecho y garantes de nuestra seguridad, también se mojan cuando España está con el agua al cuello.
 
 
Mercedes Pordomingo Esteban
Teniente (RV)
 

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