LOS GUARDIANES DEL LIMES

27.05.2021 09:17
 
 
El año 2020 pasará a nuestra historia como un año negro. La pandemia del Covid 19 marcó una línea tras la cual se levantó un escenario casi irreal de miedo y desconcierto. Aislados en nuestras casas asistimos impotentes a un espectáculo de muerte y silencio, en el que solo los actores principales tenían su propio papel. Descubrimos la importancia de los que tenemos cuando nos faltó y empezamos a valorar a quiénes con responsabilidad mantuvieron las constantes vitales de nuestra sociedad. Ellos fueron los héroes de una guerra silenciosa contra un enemigo invisible, y en ella nuestros soldados, en la denominada Operación Balmis, pusieron su profesionalidad y todos sus medios humanos y materiales al servicio de los españoles.
 
Vimos cómo se desplegaron por las ciudades vacías y su presencia fue garantía de seguridad. Les vimos enfundados en sus trajes especiales en infinidad de desinfecciones en los lugares donde eran más necesarios. Intuimos sus rostros cansados pero satisfechos, y vimos un trabajo impecable sin perder la ocasión de dispensar gestos de cariño y cercanía hacia quienes más sufrían las consecuencias del virus que cambió nuestras vidas. Los españoles también supimos de una de sus misiones con un mayor componente emocional, el traslado de los fallecidos rindiéndoles a todos y cada uno de ellos, el máximo respeto y el cariño que no podían darle sus familiares. Les vimos montar hospitales de campaña, mientras ponían a disposición de las autoridades civiles sus capacidades logísticas, y los medios sanitarios y farmacéuticos propios. En definitiva vimos y descubrimos a las Fuerzas Armadas, a pie de calle, con un único objetivo, salvar vidas.
 

Adaptándose a las necesidades la Operación Balmis dejó paso a la Operación Baluarte, en la que los militares actuaron como rastreadores de las personas infectadas del covid19 en una misión de contención y defensa frente a un virus que se movía sin control.

Y fue así como el año 2020 dejó a la vista de todos los españoles el mayor despliegue de sus Fuerzas Armadas en suelo español con 190.000 efectivos en acción, y la demostración de que su presencia humana y profesional era sinónimo de seguridad.

Sin apenas margen para el olvido, España se volvió a encontrar en la calle con sus militares al comienzo de este año 2021. La borrasca Filomena dejó un temporal de nieve en el que el Ejército se desplegó en sus peores escenarios, y empleando sus medios técnicos y también el pico y la pala, fueron un ejemplo de cooperación cívico militar para volver a dejar constancia de su compromiso con la seguridad de la sociedad española.

Sin embargo más allá de la necesaria colaboración de nuestras Fuerzas Armadas en las crisis de cualquier orden a las que España tiene que hacer frente, su misión principal definida en el artículo 8 de nuestra Constitución es la de garantizar su soberanía e independencia y defender su integridad territorial. De ahí que su presencia en la reciente crisis migratoria de Ceuta, adquiera una mayor dimensión que el mero refuerzo de las capacidades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que se vieron claramente superadas por una entrada masiva de inmigrantes en un acto deliberado de Marruecos.

El despliegue de la Legión y de los Regulares es la respuesta debida y necesaria del estado español ante la vulneración de nuestras fronteras. En este grave incidente diplomático que ha puesto en peligro la inviolabilidad de nuestro territorio, la presencia del Ejército es fundamental como imagen de su papel de garante de la integridad territorial. Más allá de que la utilización por parte de Marruecos de personal civil indefenso, dejara constancia de la proverbial humanidad de nuestros soldados, su presencia en Ceuta es la expresión de la principal razón de ser como guardianes del limes.

 

 

El próximo sábado día 29 de mayo España celebra su ya tradicional DIFAS. La celebración del día de las Fuerzas Armadas concentra en un día el homenaje a los soldados españoles cuya labor permanente de vigilancia y protección del territorio nacional, y de defensa de la paz y la libertad en el mundo nos garantizan a los españoles seguir disfrutando de nuestra vida tal como la conocemos. Es por tanto justo y necesario, reconocer su papel como pilar de nuestro Estado de derecho y rendirles un sincero homenaje de gratitud porque su presencia es garantía de seguridad, su trabajo es sinónimo de excelencia y su profesionalidad pasa por el corazón.

 

Mercedes Pordomingo Esteban

Teniente RV del ET

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