MUJERES  EN  LA  PAPEA

 

Son cinco mujeres, en una patrulla compuesta por 18 militares.

La sargento primero María Esther Suárez Fuertes y las cabos María Soledad Agea Cuadrado, Cándida S. Harding Ibáñez, Rebeca Nobile Martínez y Teresa Pardo Moñino son las cinco integrantes femeninas de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire (PAPEA) en un grupo compuesto en total por 18 militares, que nutren los dos equipos masculinos, (10 saltadores) y el equipo femenino (5 saltadoras).

Hasta cinco saltos diarios pueden realizar los miembros de los equipos de la PAPEA, lo que supone 7.000 lanzamientos aproximadamente al año y 3.500 horas de vuelo. “Si te gusta saltar este es tu destino”, dice una militar.

 

Todas accedieron a las Fuerzas Armadas con gran ilusión, unas por tradición familiar, la mayoría por vocación y por la posibilidad de realizar “actividades completamente diferentes de las que ofrece la vida laboral civil, además de muchas opciones de promoción interna”, según asegura la cabo Cándida Harding.

Su ingreso en la Patrulla Acrobática lo realizaron tras haber superado los cursos básicos de paracaidismo. Su primer salto lo recuerdan con “muchos nervios” aunque las “sensaciones increíbles” y la “emoción esperada, junto con la preocupación de no olvidar ningún ejercicio que debía realizar” lo hicieron un momento inolvidable.

Su primera participación internacional como equipo femenino de la PAPEA fue en 2009 en el Campeonato Mundial Militar de Paracaidismo celebrado en Lucenec (Eslovaquia) donde obtuvieron el cuarto puesto. Individualmente, la sargento primero Esther Suárez Fuertes ha obtenido la Medalla de Oro en el Campeonato Internacional de Paracaidismo Ciudad de Roma 2010.

Además, la cabo María Soledad Agea Cuadrado fue Medalla de Bronce, en la modalidad de precisión, en la Bled Cup, englobada en la Parachute World Cup Series, que se celebró en Eslovenia, en julio del pasado año y la cabo Cándida Harding alcanzó la Medalla de Bronce en la Clasificación Absoluta del Campeonato Nacional Militar de Paracaidismo celebrado en León en 2011.

Entrenamientos

Todos estos triunfos se consiguen tras ocho intensas horas diarias de preparación. “Entrenar a un paracaidista al nivel que exige un campeonato requiere al menos cuatro años”, explica el capitán Fernando Lombo, jefe de la PAPEA.

Ahora este entrenamiento es más fácil porque lo realizan con el simulador de caída libre o túnel de viento. Después de volar en él, sabes “que posición debe presentar tu cuerpo en caída libre bajo la acción de la gravedad”, nos comenta la sargento Suárez. Pero todas resaltan que lo importante es la concentración ya que “debes estar centrada en tu trabajo para mejorarlo en cada salto”, añade Esther.

Estos adiestramientos han tenido como resultado que desde la creación de la Unidad en 1978 no haya “habido ningún accidente grave”.

Las cinco militares se consideran plenamente integradas con sus compañeros “somos uno más del equipo” aunque “cuando realizamos exhibiciones todavía la gente se sorprende de que salten chicas”, asegura la cabo Nobile Martínez.

 

La Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire, junto a las patrullas Águila y Aspa conforman el trío de ‘relaciones públicas’ del Ejército del Aire y una de sus misiones es representarlo por España y por el extranjero. “Recibir el calor de la gente es muy gratificante y en especial las palabras de ánimo que recibimos mis compañeras y yo de un público que empieza a ver presencia femenina en los arriesgados ejercicios paracaidistas que se realizan cada año” comenta la cabo Harding o la gratificación personal que supone para la cabo Teresa Pardo “el hecho de representar al Ejército del Aire a nivel nacional y a mi país internacionalmente”.

Sobre la conciliación familiar todas están de acuerdo en que faltan muchas cosas por hacer. La instalación de guarderías en las bases o la ampliación de las bajas por maternidad, paternidad o lactancia ayudan mucho al entorno familiar pero “continúa el problema del cambio de destino que conlleva la promoción militar”.

A esto se añade la dificultad de la conciliación en unidades tan exigentes como es la PAPEA, en la que hay que estar muchos días fuera de casa. “Días que además coinciden en festivos o permisos de verano, que es la época de más trabajo, con el sacrificio personal que supone”, aseguran.

 

La  srgento primero Esther Suárez fue la primera suboficial paracaidista que realizó los cursos de Apertura Manual, Jefe de Salto, Instructor Paracaidista y el de Controlador de Combate.

Ella resta importancia a su formación, puesto que “actualmente y dentro del Ejército del Aire ya somos ocho mujeres las que hemos realizado ese curso y, a pesar de ser la única controlador de combate, sólo es necesario tener ganas de hacerlo lo mejor posible, independientemente del sexo”.

Además, Esther Suárez ha logrado la medalla de oro en el Campeonato Internacional Ciudad de Roma en octubre de 2010, lo que la convierte en la primera paracaidista española en conseguirlo.

De sus 2.500 lanzamientos, los que más ha disfrutado han sido con los de exhibiciones “cuando llegas al suelo y ves la emoción y el calor de la gente”, asegura.

Fotos: PAPEA

 

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