LOS ESPECIALISTAS DEL EJÉRCITO CELEBRAN SU PATRÓN

31.01.2015 17:02

Fieles a la tradición,como cada 31 de Enero, los Especialistas del Ejército han celebrado un año más la fiesta de su Patrón, San Juan Bosco. En Valladolid, este año ha sido la Base del Empecinado el lugar escogido para celebrar los actos centrales de esta festividad. El viento que soplaba inmisericorde, no consiguió que ninguna de sus airadas ráfagas desluciera el solemne acto militar, sobre el que planeó la reciente muerte del cabo Soria en la misión del Líbano.

 

La Bandera, despojada de sus corbatas y ceñida con un lazo negro  en señal de luto, se incorporó a la formación bajo el redoble de los tambores destemplados y  sin los honores  que le corresponden. Todo el desarrollo de la ceremonia estuvo tamizada por el luto oficial decretado en señal de respeto al último compañero caído.

 

 

El acto militar transcurrió con esa cadencia castrense que se mueve  entre la exactitud y la autoridad de las voces de mando. Presidido por el General de brigada D. Manuel Gorjón Recio, Jefe de la IV SUIGE, estuvo acompañado por el Coronel D. Antonio Bernal Martín Jefe de la AALOG 61 en  cuya Unidad prestan servicios un gran número de los especialistas de Valladolid. La Fuerza estaba formada por la Escuadra de Gastadores y la Banda de Guerra de la Agrupación de Apoyo Logístico nº  61 y una Unidad tipo Compañía formada por Mando y dos Secciones de la AALOG 61 y una mixta formada por personal especialista y logístico del RCR Farnesio 12 y del  GCR  Santiago VII, unidades que comparten la Base militar del Empecinado.

 

La alocución fue realizada por el especialista más antiguo de Valladolid, el Teniente coronel D. Francisco Municio Pérez, Jefe del Grupo de Abastecimiento de la AALOG 61, quien resaltó con orgullo, los valores propios del Cuerpo de Especialistas y su vinculación con aquellos que el santo italiano inculcaba en los jóvenes, y que le han hecho acreedor de este patronazgo.

 

El viento, invitado inesperado de este acto y que nos ha azotado con fuerza, se convirtió de forma involuntaria en el mensajero ágil y veloz que nos acercó a la BRIMZ X donde aún velaban a Francisco Javier Soria Toledo, el último de los nuestros que se ha unido a los soldados de todos los tiempos, que un día lucharon con valor, sirvieron con lealtad y murieron con honor. La corona de laurel, el canto de “La muerte no es el final” y el toque de oración, conformaron de nuevo el ritual de homenaje a los que fueron grandes y fuertes, porque fueron fieles al juramento que empeñaron.  

 

El acto  toca a su fin, pero antes de hacerlo con el preceptivo desfile de la fuerza, se interpretó el himno de los especialistas, un himno moderno  que entona un canto a los valores que siempre les han caracterizado. Abnegado, leal, valiente, esforzado son adjetivos representativos  del soldado especialista, que consecuente con su lema “peritia peritis” maestro de maestros, trabaja incansable cada día y construye la historia sin buscar más gloria que vivir para servir.

 

                                 

 

              María de las Mercedes Pordomingo Esteban Alférez RV del E.T.

 

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