" CORAZONES DE ACERO" LOS TANQUES EN LA II G.M

04.02.2015 21:01

Pocos períodos históricos han sido retratados por el cine tantas veces como la Segunda Guerra Mundial. "Corazones de acero" vuelve a la carga y esta vez lo hace con la pretensión de filmar desde cerca el barro, la sangre y la vida de los que combatieron a pie de las orugas de los tanques M4 Sherman estadounidenses: aquellas máquinas de hojalata que se enfrentaron a golpe de cañonazo a los poderosísimos carros de combate alemanes, aún cuando se decía que hacían falta 5 Shermans aliados para destruir un Tiger alemán

 

                                                                               

Además de ser más endebles que sus enemigos alemanes, los Sherman tenían fama de arder con tanta facilidad que sus tripulaciones los llamaban «Ronson», en honor de una marca de mecheros del momento. Y, a pesar de todo, los carros de combate estadounidenses empujaron a las fuerzas armadas alemanas (Wehrmacht) en los frentes de Francia e Italia, hasta la derrota del III Reich de Hitler.

  Entonces, ¿cómo consiguieron derrotar a los «invencibles» carros de combate alemanes (Panzer), que años atrás pusieron contra las cuerdas a medio mundo? ¿Refleja «Corazones de Acero» aquella lucha desesperada contra los Panther IV,Panther,Tiger I y Tiguer II alemanes?

 

 «En la primavera de 1945, la Wehrmacht era un cadáver. Los niños y los ancianos habían empuñado las armas para defender el suelo patrio en el denominado "Volksturm" (tormenta del pueblo)». Por mucho que las máquinas alemanas fueran superiores a los carros estadounidenses, «la calidad nunca se podría imponer a la cantidad. La desventaja germana era tremenda», afirma el historiador Lucas Molina.

Así, mientras que los bombardeos aliados arrasaban las ciudades, las fábricas y las infraestructuras alemanas, todo el potencial industrial de los Estados Unidos enviaba enormes cantidades de suministros y material militar a Europa. Como resultado, si a lo largo de la contienda los alemanes fabricaron alrededor de 1.400 de los temibles carros de combate Tiger I, los estadounidenses produjeron alrededor de 50.000 carros de combate de alguna de las variantes del M4 Sherman. Eso sin contar con el esfuerzo militar de Gran Bretaña o la poderosísima Unión Soviética, que fabricó alrededor de 70.000 carros T-34 a lo largo de la guerra y que, a principios de 1945, contaba con un ejército de 6,3 millones de hombres y 15.000 tanques dispuestos a aplastar la resistencia germana, según figura en «Tank War», de Janusz Piekalkiewicz.

      

A pesar de aquel desequilibrio, las fuerzas alemanas resistieron tenazmente. Junto a tripulaciones inexpertas a bordo de avanzados y escasos carros de combate, había tripulaciones muy cualificadas: "baste de muestra un botón, en Normandía, unos meses antes, se cubrió de gloria un jefe de batallón que él solo, con su carro Tiger, puso fuera de combate a 14 carros ingleses, 15 vehículos y dos cañones contracarro en una población francesa llamada Villers Boccage, todo eso en más o menos 15 minutos: su nombre,Michael Wittmann", relata Lucas Molina.

Sin embargo, no solo de técnica, sino de táctica vive el carro de combate

Hitler  había exclamado tres años antes del colapso, cuando Alemania había conquistado media Europa, que «el tanque es un arma que ahorra sangre». Sus fuerzas acorazadas habían derrotado a los potentes ejércitos de Polonia y Francia, y habían puesto contra las cuerdas al Ejército Rojo, recurriendo a la Guerra Relámpago o «Blitzkrieg», una doctrina que transformó la atroz guerra de trincheras y de desgaste de la Primera Guerra Mundial en una guerra basada en el factor sorpresa y en el empleo masivo de tanques en una zona adecuada. «De forma resumida, consiste en una gran concentración de medios acorazados que, apoyados por la aviación, realizan una penetración en profundidad sobre las líneas enemigas, impidiendo al adversario su capacidad de replegarse y de organizarse defensivamente»

 

Después de repasar el catálogo de poderosos y gigantes carros germanos, resulta sencillo olvidar que las victorias alemanas de la «Blitzkrieg» se produjeron cuando usaban pequeños carros de combate, que en ocasiones iban equipados con ametralladoras y que, en general, poseían blindajes relativamente débiles. Eso sí, siempre en grandes cantidades. Es decir, todo lo contrario de lo que ocurrió en las últimas etapas de la guerra y durante el período reflejado en «Corazones de Acero». Tal como explica Charles Michael Baily en su obra sobre el desarrollo de los carros estadounidenses, «en los primeros años de la guerra la ventaja alemana fue de doctrina», por usar esta revolucionaria Guerra Relámpago, pero «en los últimos años fue tecnológica».

 

El pequeño Panzer I le permitió a los alemanes cosechar enormes éxitos con la «Blitzkrieg»

 

De hecho, después del «paseo» de las fuerzas acorazadas alemanas por media Europa, los aliados renovaron sus tácticas para hacer frente a la amenaza de la Guerra Relámpago. «Su influencia fue tal que llevó a reorganizar la táctica de los ejércitos británicos y sobre todo estadounidenses, que a diferencia de los alemanes, pudieron motorizar completamente todas sus unidades, logrando llevar la "Blitzkrieg" a su perfección», escriben Ortega y Notario. 

 

Así, las virtudes tecnológicas de los carros alemanes no pudieron protegerles del declive general de la Wehrmacht en el último año de la guerra ni «del colapso industrial, de los recortes de producción, de los pobres controles de calidad, de la escasez de repuestos, de la falta combustible que estorbó el entrenamiento y las operaciones de combate, de la pérdida de calidad en los últimos meses de la guerra, ni de las malas decisiones tácticas», escribe Steve J. Zaloga en su obra «Panther vs Sherman». Y concluye: «En la guerra moderna, las armas requieren un balance entre calidad y cantidad».

 

Aunque el conflicto estuviera perdido para los alemanes, su revolucionaria Guerra Relámpago transformó la forma de combatir hasta nuestros días. Tal como consideran el Teniente Coronel Ortega y el Capitán Notario, «la Blitzkrieg tiene plena actualidad(…) Con el empleo de drones, helicópteros y apoyo aéreo, y combinado con otro tipo de unidades terrestres, la Guerra Relámpago se mantiene actualizada y puesta al día». En la actualidad, el «Main Battle Tank» (MBT) tiene el mismo cometido que tenían los carros de la Segunda Guerra Mundial y lucha hoy en Siria, Ucrania o la franja de Gaza. 

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